Lo que nadie te conto sobre la firmeza

Por : Sofia Triviño

Para muchos hombres, la firmeza y el poder de la erección lo son todo en un encuentro sexual. Representa confianza, virilidad, vigor; un pilar fundamental de su seguridad. Pero, ¿qué sucede cuando ese poder falla? De repente, la situación se vuelve bochornosa, la mente se enciende en una ‘lavadora’ de dudas y la temida posibilidad de padecer disfunción eréctil amenaza con socavar toda su seguridad. Si te has sentido así, o simplemente te intriga este tema que pocos se atreven a discutir abiertamente, prepárate para desvelar lo que nadie te contó sobre la firmeza.
Para entenderlo a fondo, es crucial adentrarnos en la fascinante mecánica interna que hay detrás. Una erección es un evento neurovascular modulado por factores psicológicos y por el estado hormonal, En esencia, es un proceso nervioso donde entra en juego el sistema nervioso y su división en dos ramas: el sistema simpático, que prepara el cuerpo para la acción y la alerta; y el sistema parasimpático, que promueve la relajación y la recuperación. Para que una erección suceda, es necesario que el sistema simpático se inhiba, dejando que el parasimpático tome el control.
Esto quiere decir que, si te sientes nervioso o con altos niveles de estrés, es muy probable que conseguir una erección sea más difícil. Pero no solo se trata de nerviosismo; el cansancio también juega un papel crucial. A veces, la energía del día se distribuye tan mal que, para cuando llega el momento íntimo, tu cuerpo ya está listo… pero para dormir. La clave está en el balance. Por eso, una excelente alternativa es variar los espacios de intimidad. Exploren juntos la mañana, la tarde o el fin de semana, momentos en los que la relajación sea tal que no te conduzca a la siesta, sino a un placer más pleno y consciente.
Si bien entender la ciencia detrás de la erección es el primer paso, la clave para mantener la concentración y la firmeza está en las acciones que tomas. Más allá de un diagnóstico médico, etiquetas como la disfunción eréctil pueden ser una angustiante alarma que te hace pensar en ti mismo como «defectuoso». La solución no es solo recurrir al viagra; aquí te damos algunas técnicas para reconectar y prolongar el deseo
Masajes eróticos para conectar y reconectar
Los masajes son una herramienta poderosa para el bienestar y la excitación. Pueden iniciar con un masaje que recorra la espalda, hombros, brazos y piernas para generar una relajación profunda y calmar el sistema simpático. Luego, para incrementar la excitación, puedes calentar un lubricante en la palma de tus manos y distribuirlo por todas partes, aquí nuestro foco es el pene, Con movimientos lentos, acaricia el miembro de arriba hacia abajo, puedes utilizar los pulgares para masajear la cabeza en círculos con suavidad y luego, como si lo envolvieras, baja lentamente con tus manos y al subir, haz una ligera presión. Esta técnica ayuda a que la sangre permanezca por más tiempo en el pene, aumentando la excitación y permitiendo que el sistema parasimpático siga su curso.
Calma y concentración (mindfulness).
La ansiedad en el desempeño es un factor que puede hacer que la erección se produzca, pero no se mantenga. La clave es estar en el presente. Practicar la conciencia plena durante el acto sexual, enfocándote en las sensaciones, los aromas y los sonidos, ayuda a silenciar la «lavadora mental» y a mantener el control.
Ejercicios Kegel.
Fortalecer el suelo pélvico es fundamental para la salud sexual. Los ejercicios de Kegel, que consisten en contraer y relajar los músculos pélvicos, mejoran el control y la duración de la erección al fortalecer los músculos que ayudan a mantener el flujo de sangre en el pene.
Comunicación.
Hablar abiertamente con tu pareja sobre tus preocupaciones puede aliviar la presión, reducir la ansiedad por el desempeño y fortalecer la intimidad, haciendo del encuentro un momento de apoyo mutuo en lugar de una prueba.
Tener firmeza lo es todo para los encuentros sexuales, pero también está en cómo hacemos que esa firmeza perdure, porque no solo es estar duro, es estar pleno.