ADICCIÓN AL SEXO

La emoción del sexo produce un cierto estado mental. Pero la ignorancia que se tiene en la sociedad suele asociarlo solo con lo físico. Entonces. ¿Dónde quedan los aspectos mentales?

Si bien, una persona puede ser activa sexualmente esto no genera ningún problema ni para él ni para la sociedad, pero cuando el sexo tiene otro fin, y se usa como una forma de solucionar todos los problemas, aliviar ciertos malestares de manera momentánea en esa instancia estamos hablando de una adicción.

 

El sexo se convierte en una obsesión y sus actos sexuales en comportamientos compulsivos. Dejan de disfrutar del sexo para obsesionarse con la cantidad de sus encuentros sexuales”.

 

Cuando el anhelo por el sexo comienza a ser prioridad sobre prácticamente todos los demás ámbitos de la vida y el mundo personal gira alrededor de poder alcanzarlo, ocupando buena parte del tiempo causando intensa frustración al no encontrarlo, sí podemos decir que la adicción, llamada también hipersexualidad o satiriasis, es una problemática presente en una parte de la población actual.

La adicción se intensifica con la falta de satisfacción sexual y va unida a la ansiedad y la depresión, donde se confunde el amor con el éxtasis sexual, sintiendo el sexo como la única vía para conseguir esa recompensa personal y afectiva.

¿Cuáles son las principales características más comunes en aquellas personas que tienen esta adicción?

Inicialmente tienen pensamientos relacionados con el sexo casi de forma constante. Además, les cuesta controlar sus impulsos sexuales y sienten una necesidad irrefrenable en practicarlos.

La masturbación compulsiva, el uso de la pornografía, los encuentros sexuales con personas desconocidas, el uso de la prostitución o el gusto por las líneas eróticas y el cibersexo, son recursos que no necesariamente tienen que ver con la adicción. Pero cuando un acto placentero, cualquiera que sea, se agudiza y se convierte en una compulsión, deja de cumplir su función de placer. El sexo que tienen los hipersexuales es un problema, no solo porque deben cargar con el peso de la adicción, si no que como tal no es nada placentero, solo es compulsivo. La compulsión desata la culpa y la persona piensa que no podrá controlarla. Entonces, lo que parecía placer se convierte en angustia y depresión.

 

Este problema afecta en mayor medida a los hombres que a las mujeres y es que aproximadamente un 10% de los hombres y un 5% de las mujeres son adictos al sexo.

 

Lo que muchos se preguntan es: Si hago parte de este grupo de personas y quiero buscar ayuda ¿Esta adicción tiene cura?

El primer paso para superar la adicción al sexo es la toma de consciencia de que se trata de un problema que afecta las otras áreas de la vida, y que es necesario pedir ayuda.

A pesar de los problemas derivados de padecer este trastorno compulsivo, es posible revertir la situación. Como cualquier otra adicción no aparece sin motivo, normalmente se relaciona con otros tipos de problemas más profundos o antiguos, relacionados con la represión, la soledad, las dificultades en las relaciones, la gestión del estrés, la ansiedad, la depresión y, en muchas ocasiones, con historias traumáticas de índole sexual en la infancia.

El apoyo de la terapia psicológica más un tratamiento farmacológico logrará conseguir una mejora en el control de los impulsos y diminución del apetito sexual. Hay que tener en cuenta y es que el acercamiento que tiene más importancia es el terapéutico. De esta forma, la persona aprende, además de  identificar señales de estrés, ansiedad y otras circunstancias de peligro, respuestas de excusarse frente a situaciones de riesgo.

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